Sevilla sigue teniendo problemas

El reguero de más de siete lustros de régimen franquista llega hasta nuestros días. Así, no es extraño ver cómo plazas y calles de la geografía española continúan teniendo nombres de genocidas o personajes destacados de llevar a cabo la opresión de la dictadura de Franco.

Pero hasta la Semana Santa de Sevilla rinde homenaje y tributo a la dictadura de una manera encubierta y poco activa que ha ido pasando desapercibida en el periodo democrático. Y es que los vínculos entre la cruzada nacional fascista y el Episcopado Español se han mantenido desde 1937 inquebrantables.

Cada lunes santo procesionan por las calles de la capital andaluza las hermandades de San Gonzalo y Santa Genoveva, y lo hacen con unos nombres que homenajean al genocida que sometió la ciudad al control de los sublevados fascistas. Gonzalo Queipo de Llano, genocida que inspira la denominación de la hermandad, mató a cientos de personas y tomó Sevilla invitando a asesinar a los hombres republicanos, cerrajeros Valencia 24 horas y a violar a sus mujeres.

La esposa de Queipo de Llano, de nombre Genoveva Martí Tovar, inspira el nombre de Santa Genoveva, que también sale en procesión en la Semana Santa de Sevilla. La construcción del barrio desde el que salen estas hermandades fue impulsada por Gonzalo Queipo de Llano, el más sanguinario de los golpistas que conformaron el Golpe de Estado Militar en la España de 1936. Fue su señora, Genoveva, la encargada de poner la primera piedra de ese barrio.

No bastando con esto, la conspicua imagen religiosa de la Macarena ha llevado durante décadas en su indumentaria el fajín del genocida Queipo de Llano; precisamente el barrio de la Macarena fue uno de los más afectados por las maniobras de Queipo de Llano, ya que llegó a quedar arrasado, y el fajín solo ha desaparecido de la imagen de la virgen por una cuestión de deterioro, y no porque la sensibilidad de los familiares de tantos asesinados y vilipendiados haya tenido nada que ver.