Romanización de la península Ibérica

Se dice que los romanos al momento de su llegada a Hispania no tenían el pensamiento de conquista, sino que se encontraban en búsqueda de aliados para combatir a sus enemigos de zona, los cartagineses, pero de igual forma la lucha a pesar de no haberse propagado, solo originó el desmantelamiento y repartición del territorio de Hispania por parte de los romanos y los cartagineses, pues se firmó un tratado que establecía lo dicho, solo que ese tratado no tuvo casi duración debido a que las hostilidades continuaron e Hispania pasó a ser territorio de conflicto bélico entre las dos potencias.

Esta fue una de las conquistas más longevas del Imperio Romano, pues tuvieron que establecer un periodo de lucha de casi doscientos años, para que las legiones romanas se hicieran con el territorio y sometieran a las últimas tropas resistentes. Pero ese periodo de 200 años fue el que le dio cabida a la culturización romana, para los habitantes nativos de aquellas tierras, y por lo tanto eso es la denominada romanización.

Eso supuso una modificación de tal magnitud en los pobladores del territorio, que abarcó aspectos de la vida de fundamento elemental para los ciudadanos, algunos ejemplos de dichos aspectos son la vestimenta, el comercio, el lenguaje, la urbanización y sobretodo la religión. Estos nativos de alguna forma comenzaron a aceptar la cultura romana y adaptarla como cultura propia. Su lengua propia fue rápidamente modificada al latín, se fundaron colonias sumamente importantes por parte de los romanos y divisiones administrativas como las de Ulterior y Citerior, que posteriormente fueron convertidas en otras divisiones, según pasaban sus líderes.

Dada la gran comunicación entre los puntos del Imperio que se encontraban en contacto directo con las grandes ciudades del mismo fue que se dio la posibilidad de la romanización, tomando como punto de partida a la capital del imperio: Roma.

Pronto se establecieron estructuras arquitectónicas, obras hidráulicas, acueductos y lo que estableció por completo el asentamiento de la romanización de la península ibérica fueron las leyes Romanas.