LAS ISLAS PITIUSAS CON SABOR FENICIO

Son muy pocos los privilegiados que han tenido la oportunidad de visitar las Islas Pitiusas. Para aquellos que no lo sepan, principalmente están constituidas por dos islas: Ibiza y Formentera.

Los fenicios fueron los encargados de dar el nombre de islas baleares, a las islas de Mallorca y Menorca. Por el contrario, las islas Pitiusas fueron llamadas con el calificativo de “aibschm”, que significa “islas de pinos” en fenicio.

Además de los paisajes tan envidiables que no podemos dejar de mencionar, estas islas también posee herencia fenicia.

Según los libros de historiografía, en la isla Pitiusas había una ciudad llamada Ebusus. Los historiadores resaltaban que en ella vivía toda clase de bárbaros, entre los que encontraban también los fenicios. Éstos decidieron asentarse allí por su relevante posición estratégica.

Según las primeras constataciones, el primer asentamiento fenicio conocido en la isla fue Puig de Vila. Fue el lugar idóneo para la explotación agrícola. En torno al S.VII nació la primera ciudad del archipiélago balear, Dalt Vila. Llegó a convertirse en el centro del comercio en esa época.

Pero otros han dudado de que Puig de Vila fuera el primer asentamiento. Otros expertos consideran que el verdadero asentamiento fenicio fue Sa Caleta. Según los libros de historiografía, los fenicios fundaron este asentamiento para dedicarlo exclusivamente a la extracción de galena argentífera.

Uno de los lugares mejores conservados de esa cultura fenicia es la necrópolis Puig de Molins, que recibe muchísimas visitas cada día. Todo lo que se ha podido encontrar en este cementerio tiene algún tipo de herencia fenicia. Por desgracia no todas las tumbas se conservan porque alguno se encargó de expropiarla.

Otro asentamiento lo podemos encontrar en el parque Natural de Cala d´Hort y en la Torre des Savinar. Hay pruebas de que existía vida humana en el momento del establecimiento fenicio en la isla, pero tampoco hay prueba de ello.