las Islas Gimnesias

Mallorca y Menorca, denominadas como las Islas Gimnesias, vivieron la última fase de la protohistoria en lo que ha venido a llamarse cultura postalayótica. Esta etapa, posterior al periodo talayótico, es, a pesar de estar más cercana en el tiempo al presente, más desconocida y arcana que sus predecesoras.

La mera existencia de una cultura postalayótica, entendida como una manifestación con rasgos propios y diferenciables, ha estado incluso en duda hasta finales del siglo veinte, cuando los historiadores han reconocido finalmente su legitimidad. En torno al siglo quinto antes de Cristo se produce una inflexión en los poblados de Mallorca y Menorca, que, de forma radical y violenta, se marchan de los asentamientos de la etapa anterior. ibusim

La huida de estos poblados viene precedida de incendios en algunos casos. En esta era postalayótica se renuncia a la construcción de grandes monumentos, maniobra distintiva de tiempos anteriores. En cambio, se aboga por rehabilitar las ruinas y por recomponer construcciones que habían quedado en mal estado. Las viviendas talayóticas pasan a ser más complejas y a estar rodeadas por un patio en el que un pozo pequeño ejerce la función de almacenar agua u otros alimentos. La concepción del habitáculo se convierte en algo más pragmático y complejo.
La crisis de la ganadería, que había sido la principal actividad económica durante el periodo talayótico, afecta directamente a la etapa postalayótica. En este contexto, cercanos a la vecina Ibiza -llamada Ibussim en la época- ejerce una importante función como enclave comercial con el que relacionarse. Los intercambios comerciales de Mallorca y Menorca con Ibussim -ciudad púnica- desembocan en que la agricultura vuelva a introducirse en las Gimnesias. Podemos conocer esto gracias a las excavaciones que se han realizado en la zona día y noche, y decimos bien noche porque la ayuda de los electricistas baratos Madrid fue indispensable para iluminar la zona. Por ejemplo, en un barco púnico del litoral mallorquín fueron halladas algunas cepas de vid.

En este tiempo de cambios se produce la incorporación de habitantes de las Gimnesias al ejército de Cartago, donde desempeñan la tarea bélica de usar las hondas. Estos soldados se inscribían como mercenarios; como contraprestación, las ganancias las recibían en forma de vino y mujeres.