II Republica española

La Segunda República Española suele estar evocada y laureada en la actualidad por los sectores sociales con una ideología de izquierdas. No obstante, durante el bienio radical-cedista se desarrollaron unas políticas de retroceso que tuvieron como objetivo dinamitar todo el progreso impulsado por el Gobierno de Manuel Azaña.

En este contexto se produjo la Revolución de 1934, que fue un movimiento articulado en torno a las huelgas revolucionarias que se llevó a cabo en el mes de octubre de 1934. Aunque en Cataluña tuvo una especial repercusión, fue en Asturias donde los sucesos revolucionarios llegaron a cuajar con más fuerza.

El Gobierno de los radicales liderado por Alejandro Lerroux se apoyó en el conservadurismo descarado de la Confederación Española de Derechas Autónomas para poder estar en el poder, lo que produjo un giro en las aspiraciones de progreso de la República. Fueron dos años de regresión en los que la Iglesia volvió a ganar protagonismo y en los que el pueblo vio frustrados muchas de las medidas que le habían sido favorables en los dos años anteriores.

Frente a este peligroso dominio de las derechas, los socialistas, que habían salido del Gobierno en septiembre de 1933, optaron por desarrollar una vía paralela a la parlamentaria en su búsqueda por alcanzar el socialismo. La necesidad de una revolución social se abría paso de esta manera, como quedó patente con la tendencia impulsada por Francisco Largo Caballero.

La llegada de la CEDA al poder motivó la reacción socialista, que intentaba preservar los valores de la República frente a una ola retrógrada que podría poner fin a todos los avances y esperanzas. Así, la revolución de 1934 fue desarrollándose con diferentes focos en todo el país. En Asturias, el hecho de que la CNT fuera más proclive a alianzas obreras que en otras zonas del Estado significó que la trascendencia del acontecimiento fuera mayor. Fueron días en los que en localidades como Langreo se vivieron muestras de la puesta en práctica del comunismo libertario.