Monumentos de Menorca

En un principio se podría decir que las construcciones de data prehistórica en Menorca y Mallorca son muy similares. De las personas que originalmente poblaron estas zonas sólo se tienen restos de abrigos, y muestras del uso casual de cuevas naturales. Realmente, ha habido una total desaparición de las huellas de esta población, puesto que se solían construir chozas con ramajes y maderas, sin embargo, los poblamientos de Mallorca son de data mucho más antigua que los de Menorca, aunque se piensa que pudiese haber una población de ambas islas en simultáneo.

Los primeros pobladores de la especie humana en Menorca poblaron la isla en el tercer milenio Antes de Cristo. Estos primeros pobladores utilizaban el cobre, y también tenían especies domesticadas. Las personas que inicialmente poblaron esta isla vinieron desde la península trayendo con ellos el megalitismo, lo cual se puede apreciar por cuanto construyeron dólmenes con una finalidad de carácter funerario, al igual que en Mallorca, pero los de Menorca se han conservado de mejor manera.

En Menorca se construyeron navetas con fines de enterramiento, por lo cual las culturas de Mallorca y Menorca tienen diferencias aunque se hayan desarrollado de manera paralela. De esta manera, los talayots son unos monumentos que tienen la misma denominación en ambas islas pero que tienen diferencias consistentes tanto de tamaño, como forma y función. Además se encuentran los llamados poblados amurallados los cuales pueden alcanzar un rango de ciudad, como sucede en Menorca, también existen las taulas, que consisten en unos santuarios que se ven exclusivamente en la isla de Menorca, junto con más documentos que no se han encasillado en una sección, por su dificultad ya que tienen muchísimas diferencias unos con otros.

Esta riqueza arqueológica hace de Menorca un gran atractivo para muchos estudiosos de esta área del saber científico, y el estudio y análisis de estos monumentos es objeto de estudio de personas altamente reconocidas en la arqueología.

El parque de arqueología Puig de sa Morisca

Este parque tiene lugar en esta elevación montañosa pequeña, la cual está situada en Santa Ponsa, que es una locación turística, que se encuentra en Calviá, un municipio de Mallorca. Esta colina, desde el año dos mil dos, está preservada, considerada un parque arqueológico, el cual está abierto al público y previa adaptación por el gobierno de las Islas Baleares, en su consejería del turismo, convirtiéndose este parque en un gran atractivo de turismo, que tiene muchísimos visitantes al año en vista de que además, este parque forma una parte importante del llamado Paseo Calviá, que tiene una extensión de 35 hectáreas, considerándose un pulmón del municipio.

En este parque hay varios yacimientos de arqueología, y tiene restos de un talayote que tenía un diámetro de 9 kilómetros, con una planta de forma circular, y un portal en muy buen estado. Lo impresionante de este parque es que consta de 15 yacimientos en un radio de tan solo 10 kilómetros; desde la cumbre de esta montaña se tiene una vista panorámica bastante amplia, lo cual ofrece una explicación de por qué lo eligieron sus antiguos pobladores, tenía una ventaja estratégica considerable, ventaja que aumentaba considerablemente por cuanto está rodeado totalmente por un bosque de pinos, que aunque era pequeño brindaba protección extra.

El poblado existente en lo que hoy es este parque arqueológico estuvo habitado durante muchos años, exactamente desde la época talayótica hasta mil doscientos veintinueve, cuando Jaime I, el rey de ese momento, intentó arrebatar esta Isla a los llamados sarracenos; esto se puede ver porque los restos que se han encontrado en el parque son muy variados, incluyéndose un escudo de origen musulmán.

Este parque arqueológico ha brindado mucha información sobre el pasado de las Baleares, y sin duda seguirán descubriéndose cosas nuevas que traerán una visión nueva al respecto. Lo cierto es que la protección que tiene el área, con un turismo controlado, y siempre buscando sacarle el máximo provecho desde el punto de vista arqueológico brinda una tranquilidad al respecto.

La ciudad romana de Pol-Léntia

Esta ciudad es la única del antiguo imperio romano que está abierta a visitas en la isla española de Mallorca. En las Islas Baleares, esta ciudad es la mayor muestra de construcción románica. En el año 123 antes de Cristo el emperador Quinto Metelo fundó esta ciudad cuyo nombre significa poder, anteriormente fue un poblado talayótico, y sobre éste se levantó esta ciudad. En sus inicios se creó constando de un núcleo bastante pequeño, y luego de la era imperial de Roma se agrandó la ciudad, construyéndose edificios públicos y mansiones, llegando a verse una expansión bastante amplia de la ciudad, contando con hasta doce hectáreas de extensión.

Esta ciudad se encuentra ubicada en el norte de la isla de Mallorca, teniendo un puerto a una distancia muy corta, lo cual hizo que canalizara un tráfico bastante intenso entre las dos penínsulas, la hispánica y la itálica. La posición geográfica que tenía facilitaba el crecimiento de la ciudad. Asimismo, en la ciudad se construyó el que fuese el primer faro erguido en esta isla, y aunque no se sabe la ubicación exacta donde fue construida, lo que sí se sabe, de acuerdo a documentos encontrados, es que se orientaba hacia la península itálica.

Luego de que cayera el imperio romano se empezó a ver una decadencia en la ciudad, desapareciendo como núcleo, pero albergando a habitantes incluso hasta la etapa del dominio musulmán.

A partir del año 190 se comenzaron excavaciones en Pol-léntia, y hasta día de hoy se siguen realizando; no toda la extensión puede ser visitada por la gente que llega de turismo, sino que se puede ver un fragmento no muy extenso de la muralla, también ver tres mansiones en ruinas, y contemplar una de las calles de esta ciudad. Asimismo, existe un teatro romano, que es el único actualmente conservado en las Baleares, el cual tiene una fecha de construcción del primer siglo después de Cristo, y en el cual se reunían hasta 1 mil personas.