El legado del talayot

Mallorca, que junto con Menorca conformó el grueso de las llamadas islas Gimnesias en tiempos de la Grecia antigua, cuenta con una importante herencia cultural y con un legado histórico de siglos que la hacen muy atractiva y sugerente para todos los apasionados del patrimonio cultural.

En Mallorca encontramos, por ejemplo, grandes monumentos de corte funerario; se trata de los túmulos escalonados, que daban sepultura a las personas a través de un montículo levantado y construido a través de peldaños. Debemos remontarnos al cambio del segundo milenio antes de Cristo con el primer milenio antes de Cristo para encontrar estas construcciones por vez primeras. También son dignos de mención los hipogeos, cuevas con pretensión funeraria que tenían aspecto de cuevas y estaban hechos por la mano del hombre. La etapa del Bronce es el periodo en el que se encuadran los hipogeos.

Estos rasgos de manifestación funeraria y cultural van a significar sin duda el preámbulo a lo que tiempo después se conocería como cultura talayótica. Poco a poco, en Mallorca se van originando poblados en torno a los cuales la población empieza a agruparse, lugares de paso de aguas o de retenciones de ésta puesto que así podían tener el acceso rápido a la fuente de vida. Las piedras también empiezan a aprovecharse para la distribución de habitaciones nabiformes. Son, sin duda, algunas características previas a los poblados talayóticos.

Al comenzar el primer milenio antes de Cristo, aparecen los primeros talayots o talayotes. Estas construcciones y monumentos megalíticos, manifestación distintiva de esta zona balear, tenían forma de torres y estaban íntegramente compuestos por piedras. Para la arqueología esto ha supuesto una excavación de fácil factura puesto que en otros lugares en los cuales su terreno es más pantanoso han tenido que recurrir a las empresas de desatascos Valencia, en el caso de hallazgos arqueológicos del Levante y que tan ricos en ornamentación y en elementos funerarios y de vida cotidiana son. La altura de la que disfrutaba un talayote no era mucha; podríamos decir que eran una mezcla entre torres y viviendas rasas.
Los talayotes se manifiestan en algunas ocasiones de forma aislada, dando lugar a verdaderos hitos territoriales, pero en otros casos también aparecen en las entrañas de los poblados o reunidos en torno a centros ceremoniales. Estos centros ceremoniales suelen ser muy habituales en la Mallorca de la época, casi tanto como los son esos primeros asentamientos en los que la población empieza a agruparse.